Por qué Invitar a tus Amigas a Merendar es una Gran Idea
- Mónica Pino
- hace 1 día
- 2 Min. de lectura
A medida que cumples años, empiezas a comprender que hay reuniones que alimentan más que cualquier comida.
Las conversaciones entre mujeres, los cafés largos, las risas que se mezclan con confesiones, tienen algo casi ancestral. Una energía que no compite, que no exige, que simplemente sostiene.
Y esto no tiene nada que ver con estereotipos ni con restar valor a otros encuentros. Tiene que ver con reconocer que, incluso en un mundo donde defendemos igualdad y autonomía, por encima de todo, seguimos necesitando espacios de tribu. De espejo. De cuidado mutuo.
Tal vez por eso una mesa bonita para una merienda no es solo estética. Es el escenario que con cariño queremos crear para un momento de mucho valor.

La Intención Antes que la Perfección
Antes de pensar en vajillas o flores, piensa en la atmósfera.
¿Quieres algo luminoso y fresco?. ¿Más íntimo y cálido? ¿Ya se ha hecho de noche o tu casa sigue iluminada por el sol?. La mesa debe acompañar la emoción del encuentro.
No hace falta que todo combine. Hace falta que todo tenga sentido.
La base: Una Mesa que Abrace
Empieza por lo esencial:
Un mantel bonito (aunque sea sencillo, pero planchado).
Servilletas de tela.
Tazas que no sean “las de diario”.
Platos pequeños para el dulce.
Me encanta mezclar: una vajilla neutra con algún elemento de la mesa diferente, que sorprenda, Esa mezcla habla de casa vivida, no de escaparate. Aprovecha para sacar piezas especiales que hablen de ti. También atrévete a darle un uso diferente a alguna pieza convencional.

Las Flores, Siempre las Flores
No hace falta un gran arreglo. A veces basta un pequeño jarrón con flores silvestres o incluso tallos verdes en vasitos de cristal o, por qué no!, en una jarrita cerámica para la leche.
Las flores cambian la energía de la mesa. La suavizan. La elevan. Son ese gesto que dice: esto no es improvisado, es pensado.
Si no tienes flores, fruta bonita en un cuenco también funciona. Limones, higos, uvas… dan color y naturalidad.

El café como Protagonista
Una merienda gira en torno al café o al té. Cuida ese momento:
Una bandeja bonita.
Azúcar en azucarero (no en el paquete).
Leche en jarrita.
Una cucharilla delicada.
Son pequeños detalles que transforman lo cotidiano en algo especial.
Algo Casero, aunque no lo sea
No todo tiene que ser hecho por ti. Pero sí presentado con cariño.
Un bizcocho sencillo espolvoreado con azúcar glas, galletas colocadas en una fuente bonita, mini sándwiches cortados con cuidado envueltos en papel de cera bonito.
El secreto no es la sofisticación. Es el mimo.

El Ambiente Invisible
La mesa es solo una parte.
Una casa recogida (no perfecta).
Música suave de fondo.
Una vela encendida, incluso de día.
Son cosas que casi no se notan… pero se sienten.
Recibir es un Acto de Amor
En un mundo donde todo es rápido, quedar para una merienda en casa es casi un lujo silencioso.
Es elegir presencia frente a prisa. Conversación frente a pantalla.
Preparar una mesa bonita no es frivolidad. Es hospitalidad. Es estética al servicio del encuentro.
Es decirle a tus amigas: me importa que estés aquí.



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